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EN COLOMBIA SE VIVE... CON AYUDA O SIN ELLA

sindylight 04-10-2007 GTM 1 @ 13:42

EN COLOMBIA SE VIVE…CON AYUDA O SIN ELLA

 

parque_agueda_gallardo.bmpColombia, un país lleno de riquezas mineras, campos llenos de esperanzas, flora y fauna, y mucho más. Un país bañado por dos grandiosos océanos y uno de los ríos más importantes del mundo. Un país de los más hermosos del continente, ahí dónde todos podríamos vivir sin preocuparnos, estamos nosotros.

 

Tal vez no vivimos, intentamos sobrevivir debido a la falta de oportunidades o quizá las ambiciones de algunos personajes, que antes de buscar la forma que todos estemos mejor encuentran los métodos de empeorar el país o regalarlo. Aún teniendo en nuestras manos los recursos que desearían poseer los países desarrollados y con los cuales podríamos aprovechar nuestra gran capacidad intelectual (pues por poseerla nos identifican en todo el mundo), lamentablemente muchas veces las posibilidades son nulas.

 

En este contexto muchos optamos por utilizar cualquier medio para cumplir nuestros objetivos, sueños e ideales, llegando aún a crear nuevos oficios y formas de subsistencia.

 

Como colombianos, tenemos el ingenio suficiente para crear desde una gran empresaPARQUE DOS textil, hasta un puesto de empanadas en una esquina, sólo con la intención de darle algo más a nuestra familia. Imaginamos, creamos y lo logramos.

 

Colombiano que se respete la lucha y la suda, como dirían los paisas “somos hechaos pa´lante”.

 

Tal es el caso de Claudia Milena Castellano, una joven oriunda de la ciudad del Banco Magdalena, que llegó a Pamplona en busca de adquirir formación académica en su Universidad, y que al arribar a ésta se dio cuenta que el esfuerzo de sus padres no era suficiente y era necesaria una “ayudita extra”. Es por ello que se ha convertido en una “vendedora de minutos”.

 

Esta profesión que no está acreditada por ningún ente educativo, distinto al Parque Central Águeda Gallardo de Villamizar de la ciudad, la puerta y ventana de su habitación o cualquier esquina por donde “el público tenga acceso a sus servicios”.

 

Al principio ser minutera no fue nada fácil, porque el sólo hecho de colocar el letrerito en la puerta, la calle o el parque y exclamar casi hasta el cansancio ¡minutos a todo destino!, no era una cuestión que se aprendía en un día. Además recibir las duras miradas de otros banqueños queriéndome con ellas decir ¡uy que pena miren a Claudia en las que anda!, eso es teso y aún más teso encontrarme con personas no tan amables, con afán, o terriblemente groseras y más con el genio que me gasto… pero tuve que aguantármelo y aprender el injusto lema ‘el cliente siempre tiene la razón’…

Aquí aprendí a ignorar gestos de fastidio, dejé de lado el agotamiento y la pena, todo por no marcharme a mi pueblito con la cabeza abajo y la expresión que sólo usan los perdedores: no pude”.

 

IGLESIAComo Claudia, muchos más estudiantes y habitantes de Pamplona han empezado a ver la venta de minutos como una actividad comercial igual a las otras, la cual les proporciona fuentes medianas de ingresos, haciendo que el parque y algunas calles de la ciudad del Saber se llenaran de minutos.

 

Pero no todo es sencillo en la vida de un “minutero”, “debíamos tener un buen estado físico para poder escapar de la policía de la ciudad cuando hacían sus “ronditas” y nos decomisaban los equipos aún sin tener una orden oficial, alegando que la venta de minutos era ilegal, que estábamos obstruyendo el espacio público, incomodando a los transeúntes y provocando desorden en las calles y en el parque”… “Como es normal, cuando deseamos avanzar aparece quien busca que retrocedamos dos pasos”

 

¿Qué tan justa era la reacción de la policía? “En cierta manera la ‘poli‘ tenía razón, pues algunos colegas casi les colocaban los celulares en la cara a los que pasaban por aquí, y eso en verdad molesta, o se producía un mal aspecto en el parque pues los que venían a vender traían sus letreros pero no se los llevaban, los dejaban en el parque y toda esa basura le daba un mal aspecto al lugar.

 

Pero aún contaban con suerte, pues la Corte Suprema de Justicia por medio de algunos decretos expidió normas que se enfocaban a autoridades como la Policía indicándoles que vender minutos era tan legal como tener una tienda y no debían molestar a los vendedores que lo único que querían era buscar ingresos para cumplir con sus responsabilidades.

 

En vez de perder tiempo molestándonos deberían estar pendientes de los que venden drogas o contrabandean”.

 

Debido a esto ya tenían más libertad; en busca de mayor organización y con el fin de resolver asuntos como la gran diferencia en los precios de los minutos las cuales causaba inconformidad entre ellos mismos, la Alcaldía de la Ciudad Mitrada optó por crear la Asociación de Minuteros Temporales de Pamplona (ASMITEMP), a la cual se debían afiliar por la suma de $ 3.000, los cuales les permitirían obtener una identificación como vendedor asociado, vender con tranquilidad, acordar precios estándar y les prohibiría ubicar carteles en el parque con el fin de mantenerlo aseado.

 

Claudia fue una de las vendedoras que se acogió a la medida, mientras que otros hicieron caso omiso dando cabida a sanciones por parte de las autoridades por no portar su respectivo carné. “Me dio tristeza ver que a un amigo lo regañaron delante de todos por no portar el carné de la asociación, y él se defendió diciendo que no vivía de esto y que sólo vendía por raticos, entonces para qué, lo obtenía. 280px-pamplona_colombia.jpgEn cierta forma era verdad, mi amigo no vivía de vender minutos, sólo lo hacía para tener alguito para los cigarros y el traguito. Pero los que no solo lo hacemos para eso si luchamos para lograr trabajar tranquilos”

 

Han pasado algunos meses y el parque se ve más despejado, limpio y organizado, la vigilancia extrema ha disminuido y por ende muchas más personas estudiantes de la universidad como Claudia o familias enteras pueden obtener recursos que aunque no lo cubren todo, si ayudan en gran parte a su sostenimiento diario en “la selva pamplonesa” convirtiendo así a la venta de minutos en una de las actividades comerciales más importantes de “la ciudad Valle del Espíritu Santo”.

 

Reafirmando así que en Colombia se vive, unos robando lo de los impuestos, otros recibiendo plata del narcotráfico, otros llevando droga, en fin y otros “pocos”, ósea los pobres, viviendo del rebusque.

 

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Un Comentario »

  1. alirio ortega

    esta es el pueblo mas hermoso que he vivido

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